lunes, 25 de enero de 2016

Elizabeth Cullen


Prefacio:

La luz invadió la habitación repentinamente iluminando cada rincón de ella y dando directo a sus ojos sin piedad alguna, de haber sido humana, aquello seguramente habría arruinado el tranquilo y apacible sueño bajo el que se encontraba pero puesto que no lo era, no tuvo problema alguno en girarse y darle la espalda a la ventana, genial, no tendría que levantarse aún, el sol había salido y eso quería decir que para los Cullen no habría escuela ese día, Reneesme sería la única que no estaría tan contenta con ello pues su padre psicópata seguramente insistiría en darle clases el mismo para asegurarse de que no se atrasara.

Eli se preguntó cuánto tiempo tardaría su sobrina en buscar ayuda suya o de Alice para escapar de aquello... solo esperaba que la enana fuera su primera opción, ella deseaba 
dormir hasta tarde ese día, pero no, recién se acomodaba de nuevo cuando la voz de Edawrd resonó en su cabeza.

-No parece que pienses levantarte aun pero puedes tener una conversación matutina conmigo ¿no?

-¡Cállate!-pensó mientras apretaba los ojos-si no te callas ahora voy a dejarte sordo por una semana otra vez-amenazó de mal genio, detestaba que hiciera eso, un Edward aburrido era una completa tortura para ella y para Alice, cambiaba de opinión una y otra vez, pensaba tan escandalosamente que Elizabeth terminaba con dolor de cabeza. Insoportable.

En el piso de abajo una voz masculina, mucho más comprensiva y piadosa intervino antes de que comenzaran un griterío mental que provocaría ese particular zumbido que molestaba a todos.

-Edward, deja dormir a tu hermana, ella no es como tú y necesita descansar, recuerda que en dos semanas es Luna azul, necesitamos que este lo más sana desde ahora.

-De acuerdo, tienes razón-aceptó sin más el contrario y en la mente de Eli, se hizo de nuevo el glorioso silencio.

Cierto, en unas semanas volvería a ser “humana” por unos días, días de mucho riesgo pues parecía tener lo que ahora llamaban “la maldición de Bella” pues parecía que en esos días todo tipo de accidentes le ocurrían y ya que era humana el peligro de que fuera gravemente herida era muy alto, pero a esas fechas ya sabían cómo mantener las cosas bajo control.

No tenía idea de que hora era cuando se levantó pero su familia se mantuvo bastante silenciosa todo el tiempo en el que estuvo dormida.

-Buenos días-dijo mientras llegaba al piso inferior aun en pijama.

Casi todos estaban allí, incluso Jacob (cosa que por supuesto no tenía muy contento a Edward) pero ella solo pasó directo a la cocina y se hizo algo de desayunar, aun somnolienta apenas notó el cambio en el aire y para cuando se dio cuenta él ya estaba a menos de medio kilómetro de allí, bloqueó absolutamente todos los sentidos de los demás antes de que pudieran reaccionar.

Sus pies la llevaron rápidamente hasta el lugar donde lo vería, su rostro, una mezcla entre sorpresa y cautela también albergaba una ligera nota de esperanza, la cual se destrozó como porcelana cayendo de un tercer piso.

La túnica negra, los ojos rojos, el evidente “arrepentimiento” en sus ojos... pero no importaba, no había perdón, lo sabía todo, con solo verlo, con solo tenerlo cerca, ya era un Vulturi y eso jamás cambiaría, aceptarlo de vuelta traería problemas a su familia y lo peor era que Max la usaría como pretexto “fue por ti” “lo hice para protegerte” pero no, ella no sería objeto que justificara, jamás, el haber matado a una persona.


-No gastes tus palabras, no tienes lugar en mi vida ya, hace 35 años que te marchaste y yo ya no soy la persona que conociste-dijo firme y claro antes de que el contrario pudiera si quiera asimilar el hecho de que ella ya estaba esperándole...